sábado 6 de febrero de 2010

MEMORIAS DE UN MÓVIL

Estaba en una caja. Todo estaba muy oscuro. Tenía que esperar a que le sirviera de ayuda a alguien, cuando de pronto se iluminó todo a mi alrededor. De pronto, una persona empezó a apretar mis botones y, como yo esperaba, empezó a hablar. Desde entonces supe que iba a servir para que esa persona se pudiera comunicar con la gente. Pero un día me caí al suelo y me volvieron a guardar en esa caja oscura. Y ahora espero a que me vuelvan a sacar.


ANA MARÍA GÓMEZ, 3ºE

miércoles 3 de febrero de 2010

MEMORIAS DE UN VIDEOJUEGO


Me acuerdo de aquel día en el que venía con el pack de la Play Station 2, por suerte, me compraron. Como era un juego de aventuras me dieron mucho uso, hasta que el momento de mi pesadilla empezó. Me alquilaron en una tienda llamada Game, me imagino que el chico que jugaba conmigo, al haberse pasado la partida y haber pasado todos los niveles, se habría aburrido. Y ahí estaba yo, en el escaparate de juegos de segunda mano, esperando a mi próximo jugador, solitario, sí, y puede que viejo tambíen, pero con una gota de esperanza.


LUCÍA SÁNCHEZ ASENSI, 3ºF

martes 2 de febrero de 2010

MEMORIAS DE UN ABRIGO



Ya sé que soy muy calentito, pero la verdad es que yo paso bastante frío, sobre todo esos días en los que nieva y hace menos de 0ºC, pero me siento bastante feliz, al saber que protejo a las personas del frío. Lo que menos me gusta es que me manchen, y encima me tengan que meter en la lavadora, donde me mareo un montón con tantas vueltas sin parar, pero al final quedo otra vez reluciente y eso sí que me hace feliz.


ELISABETH JURADO GÓMEZ, 3ºF

lunes 1 de febrero de 2010

MEMORIAS DE UN DESPERTADOR


Tras la mudanza me encuentro en la mesita de noche, al lado de un portafotos y una vela. Me gustan mucho las noches porque cuando me van a poner en hora me hacen cosquillitas al apretar el botón para poner la alarma. Pero cuando llega la mañana todo lo bueno se acaba, empiezo a emitir música pero no me hacen caso. De pronto veo abalanzarse sobre mí una gran mano que me da un gran golpetazo, tan fuerte que a veceds llego a caer al suelo. Pero todo no acaba ahí; lo peor es cuando, al cabo del tiempo, me empiezan a gritar poniendo en evidencia mi funcionamiento. Pero, ¿qué he hecho mal? Me vuelven a colocar en mi lugar y vuelta a empezar. Como despertador expongo que esta vida es muy dura porque no me llevo caricias sino golpetazos.



VERÓNICA HERNÁNDEZ GUERRERO, 3ºE

domingo 31 de enero de 2010

MEMORIAS DE UN ESPEJO

Recuerdo cuando llegué, estaba junto a mis hermanos y, de pronto, una mujer y un hombre me cogieron y me pusieron en un carro de la compra. Después me pusieron en un maletero. Yo estaba asustadísimo porque no sabía qué pasaría conmigo y pensando me quedé en la oscuridad de ese sitio tan oscuro y acalorado. De pronto, noté cómo bajaban del coche aquellos señores y vi cómo la luz se hacía más intensa cada vez que abrían más la puerta y entraba más calor de aquella tarde de verano. Me cogieron con mucho cuidado y me llevaron dentro. Ya dentro me dejaron apoyado contra una pared, era una casa muy elegante y bonita. De pronto, escuché que unos niños se acercaban y delante de mí, con las manos embadurnadas en pintura, empezaron a toquetearme y la mujer les empezó a chillar, cosa que no entendí porque me pareció divertido y me gustó cómo se veía la sonrisa en esas caras. Después empecé a oír una especie de conversación-peleada por decidir dónde me colocaban y, como no consiguieron decidirse, me pusieron en el salón. Pero al cabo de unos días vino como una especie de mujer mayor con gafas y moño, con aires de superioridad, que cuando me vio me cogió y decidió que yo no serviría para nada y los pequeños intentaban convencerla de que sí, pero ella no cedió y me dejó en un trastero en el que hace apenas tres horas he estado. Allí había muchos trastos viejos y desgastados que no servían para nada... Ahora me encuentro en un sitio que huele mal, estoy hecho pedacitos, pues no me dejaron con la delicadeza que me cogieron y espero todavía volver a ver la sonrisa de un niño con las manos embadurnadas de pintura.


SONIA AYAS, 3ºE

miércoles 25 de noviembre de 2009

CONTRA LA VIOLENCIA MACHISTA


ASÍ APRENDÍ A NO MALTRATAR A LAS MUJERES

No sé dónde estoy, tengo mucho miedo, ojalá mi madre esté bien, quisiera ayudarla pero tengo mucho miedo. Quiero que él se vaya para siempre de nuestras vidas. Se me acerca una chica, no sé qué quiere, mejor salgo a correr, me sigue persiguiendo y dice que me quiere ayudar. ¿Será verdad? Como no sé a quién pedirle ayuda, dejo que se acerque a mí. No sé cómo decírselo, y vuelvo a llorar. Me pregunta que qué me pasa. Le digo que no aguanto más, que mi madre es maltratada y no sé cómo ayudarla, ya lo he intentado muchas veces pero él también me pegaba, no sé qué hacer. ¿Cómo la ayudo? No quiero que siga pasando por eso. Ella es muy buena, me quiere; yo creo que ella lo aguanta para que yo esté bien, pero lo que ella no sabe es que yo así no soy feliz. La chica me dice que vayamos a la policía, pero yo le cuento que hemos ido pero él siempre vuelve, pero ella insiste en que vayamos. Ahora estamos en mi casa y la policía se lo lleva, sigo asustado porque no sé si volverá como siempre o por fin nunca volverá.
Hoy, tres años después, me la vuelvo a encontrar y le doy las gracias por ayudarnos a salir de ese infierno en el que vivíamos mi madre y yo. Y gracias a esto aprendí que de todas las mujeres que haya en mi vida ninguna será menos que yo.

RAQUEL BORREGUERO , 4ºC


*


ASÍ APRENDÍ A NO DEJARME MALTRATAR POR UN HOMBRE


Un día me encontré en un parque a un niño de unos 6 o 7 años solo, llorando, temblando de miedo y muy asustado. Me acerqué a él pero salió corriendo, yo le perseguí hasta poderle decir que no le haría daño y que si me dejaba le ayudaría. El niño confió en mí, se paro, me miró, y se echó otra vez a llorar. Le pregunté qué le pasaba, y llorando me contó que su madre estaba en peligro en manos de un hombre, que a veces llegaba borracho y le pegaba, pero que todos los días le maltrataba psicológicamente y alguna que otra patada, él no entendía por qué le hacía eso a su madre, y por qué ella lo aguantaba, si ella siempre los atendía bien, les tenÍa la comida hecha, la casa hecha, me decía que él quería ayudarla, pero ya no sabía qué mas hacer porque siempre que se ponía en medio él también salía maltratado, no quería eso para su madre, porque él sabía que ella los quería mucho. Yo, al escuchar esa trágica historia, le dije que fuéramos a la policía, pero él me dijo que ya habían ido, pero que el hombre al final siempre volvía, yo insistía en que fuéramos.
Ayer me lo volví a encontrar, tres años después; el niño estaba muy feliz y me dio las gracias por haberlos ayudado. Gracias a esa historia nunca dejaré que de todos los hombres que haya en mi vida ninguno sea más que yo.

CAMILA ROJAS , 4ºC




*



LA TRÁGICA VIDA DE PAULA

Paula, una mujer de 20 años de edad, se casa con su novio Alejandro de 22 años. Todo parecía perfecto, tuvieron una boda fantástica y una gran luna de miel. Parecía que eran la envidia de todos, por ser una pareja perfecta, hasta que un día Alejandro parecía distinto, llegaba de madrugada a casa poniendo excusas, no paraba de beber, drogarse e irse de fiesta y los malos días los pagaba con Paula. Primero empezó a hacérselo pagar con insultos, pero al final no pudo contenerse y todo llegó a las manos.
Paula se alejó de él con un divorcio y una casa nueva, pero ella no pudo soportar el tener que vivir con su recuerdo y se quitó la vida.
Cuando Alejandro se entera de la noticia, intenta cambiar, ser como antes y rehacer su vida, cuando lo consigue se da cuenta de las cosas que ha perdido, empieza a echar de menos a Paula y no soporta más el dolor de la soledad, hasta el punto de que él también se quita la vida.
Este es el trágico final de esta historia y por desgracia de muchas otras, que podría haber acabado de otra forma, si no fuera por el maltrato no habría tantas muertes.


Si todos queremos, podemos acabar con el maltrato.

¡TÚ DECIDES!


Mª ISABEL MERINO VILLÉN, 4ºDIV

martes 2 de junio de 2009

EDU Y YO


EDU Y YO inmaculada camacho Segundo Premio Narrativa Segundo Ciclo

ELISA RODRÍGUEZ ZULLIGER, 4º ESO B
(Segundo Premio de Narrativa Certamen Literario "IES Barrio de Loranca", Segundo Ciclo)