domingo, 10 de abril de 2011

MEMORIAS DE UN ÁRBOL


Desde muy chiquita vivía bajo tierra, entre rocas y tierra crecía y crecía... Cuando por fin salí, vi algo redondo gigante en lo alto del cielo, me daba luz y me sentía fuerte cada vez que aparecía, porque luego se cambiaba y, en su lugar, el cielo se volvía negro con cosas brillantes y otra bola de otro color, blanca, que daba la sensación de que se reía de mí. Cuando salió el sol, un montón de personas se desplazaban de un lugar a otro; mi favorita es una que viste de verde que siempre me echa agua, con la cual yo crezco y crezco y veo las cosas con mejor perspectiva. Y me doy cuenta de todo mi alrededor, cómo la gente se mueve, corre, ríe, llora, cómo pasean con pequeños monstruos que de vez en cuando me dejan un líquido amarillo horrible. Cuanto más crezco, veo las cosas de otra forma, con mayor entusiasmo. Ahora sirvo de sombra para algunas personas y como casa para algunos pájaros y soy feliz porque hay tiempos en que tengo hojas y tiempos en los que no tengo ni una. Vivo todas las estaciones y mi favorita es la primavera, que es en la que más vida crece por mis alrededores y en la que mis hijos pronto crecerán.

ROCÍO VAQUERO PÉREZ, 3ºE

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